El antorchista Peña Nieto y la desigualdad

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El antorchista Peña Nieto y la desigualdad

06/23/2009 – 04:00 AM

En un ambiente homérico –estaban presentes Aquiles y Ulises—el estadio Azteca fue escenario, el domingo, de una confesión y el esbozo de compromisos políticos para lo que vendrá. Enrique Peña Nieto, estrella de la fiesta con que el Movimiento Nacional Antorchista celebró sus 35 años de vida, dijo a esa agrupación “que en el gobernador del estado de México tienen un aliado porque desde su gobierno trabajará para lograr objetivos compartidos”. Por su parte, el líder de la agrupación festejante “dijo que México necesita políticos comprometidos con las mayorías… políticos de altura, emprendedores y valientes”.

La emoción de Peña Nieto de hallarse en el centro de una manifestación que incluyó entre los bailes regionales organizados por el antorchismo el Can Can de Offenbach lo condujo a un acto de sinceridad que fue tomado como un error, como una pifia oratoria meramente.. Deseó que se destierre “el escenario donde muchos tengan poco y pocos tengan mucho, donde realmente logremos tener, en esta gran nación, justicia y desigualdad social”. Demasiado tarde advirtió su error; se demudó y corrigió sin corregir al decir con voz apenas audible la palabra igualdad, carente de sentido ya fuera de contexto. (Reforma, 22 de junio)

Con todo y su importancia, eso fue lo de menos. Lo más es el vínculo obvio, explícito que anudó con el Movimiento antorchista nacional, una sinuosa organización, campesina originalmente, transformada después en activismo urbano, que se mueve contra adversarios del PRI –aunque a veces también se lanza contra priístas, y que en Chimalhuacán tiene su feudo mexiquense.. En el festejo, tan dispendioso que el solo alquiler del Coloso de Santa Úrsula costó cuatro millones de pesos, habló también el fundador y principal dirigente antorchista, Aquiles Córdoba Morán. Estuvieron presentes el gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz y la senadora María de los Ángeles Moreno, imagino que en representación de la lideresa nacional de ese partido, Beatriz Paredes.

(Quizá el desliz de Peña Nieto fue la causa del silencio general de los medios impresos sobre la reunión. Salvo las notas de Reforma al respecto, y la inserción pagada en Excélsior de donde proceden las citas, el resto de los diarios omitió ya no digamos el lapsus linguae, sino la nota entera. Aun Milenio procedió de esa guisa, no obstante que en su canal de televisión informó del festejo antorchista y ofreció la imagen de Peña Nieto confesando que quiere desigualdad y no lo contrario.

Antorcha Campesina, el nombre original de la organización, nació en 1975. Su líder Córdoba Morán –ingeniero agrónomo, chapinguero– ha dicho que “surge en la baja Mixteca poblana, Tecomitlán, a iniciativa de un grupo de profesionistas, y surge a raíz de una situación conocida en el estado, que es una zona desértica, de una naturaleza muy dura, muy avara, con precipitaciones pluviales bajísimas, una topografía accidentada y además con una estructura social bastante rezagada… En esa zona, el cacicazgo, el abigeato, el pistolerismo, la falta de libertades, de desarrollo social y económico es más agudo… Esta situación en su conjunto fue la causa que dio origen al nacimiento de Antorcha Campesina”.

Pronto salió de su enclave original y se espació por varias entidades. Adquirió un aire de movilización paramilitar, proclive a la acción directa, al enfrentamiento con quienes consideraba sus adversarios. El último gobierno priísta de la ciudad de México la catalogó de la siguiente manera en una tarjeta informativa hecha llegar a la oficina del regente Óscar Espinosa Villarreal por sus propios servicios de información que no eran muy precisos en la que brindaban a sus superiores:
“Surge en 1988 (sic) para unificar a diversos grupos campesinos; dirigentes, Aquiles Córdoba, que es el líder nacional; Omar Carreón, que es miembro de la dirigencia nacional y asesor legal; Jesús Tolentino Román, líder en el estado de México y Everardo Lara Covarrubias; demandas: Escuelas, vivienda, servicios, regularización de tierras. Asimismo, mantener una mayor influencia en las decisiones de las candidaturas a cargos de elección popular; zonas de influencia: Distrito Federal, Estado de México, Puebla, Zacatecas, Coahuila y Tamaulipas; acciones emprendidas: Tomas de tierras y violencia generalizada en el campo; vínculos con organizaciones políticas: Se mueve dentro de las esferas del Partido Revolucionario Institucional”.
Jesús Tolentino, mencionado en el párrafo anterior, es en este momento candidato priísta a la alcaldía de Chimalhuacán. Ya ocupó ese cargo anteriormente, tras un enfrentamiento muy violento con seguidores de Guadalupe Buendía, apodada La Loba, quien en esa coyuntura perdió el favor de las autoridades mexiquense que, al estar del lado de Tolentino hicieron pagar a la lideresa de colonos invasiones de tierras que antaño habían consentido.

En la plaza principal de aquel municipio tuvo lugar el 18 de agosto de 2000 ese enfrentamiento a tiros que causó la muerte de nueve personas y heridas a más de cien. “Era un desenlace esperado –escribí el 20 de agosto de aquel año–, por tratarse del choque entre dos agrupamientos a los que durante mucho tiempo el PRI ha prohijado y utilizado como brigadas de asalto contra la oposición, en varias entidades de la República”.

Peña Nieto mostró anteayer que tampoco en materia de alianzas lo atajarán los escrúpulos. Ya lo ha probado en sus nexos con la televisión comercial, de la que es hechura. Irá a todas.

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