Consejos de partners de GOOGLE sobre incidencias relacionadas con la seguridad

Más abajo encontrarás algunos temas que suelen preocupar a los padres y tutores.

Trabajamos estrechamente con varias organizaciones de protección infantil en España e incluimos sus consejos:

Proteger a tus hijos del material sexualmente explícito o violento

Es necesario que desde el principio se acuerden entre padres e hijos unas normas de uso de la tecnología, en base a unos criterios de seguridad y racionalidad (que sea adecuado por el entorno y la seguridad) y que, según vayan creciendo, más se razonarán y consensuarán con ellos, con mayor libertad y privacidad. En el caso de los más pequeños, los padres pueden instalar programas que filtren el acceso a webs y contenido inapropiado o peligroso, así como que faciliten el control parental.

Para proteger a tus hijos de este tipo de material que pueden llegar a encontrar en Internet, creemos que es importante tener en cuenta estos consejos:

  • Es necesario ser precavidos al publicar contenidos relacionados con menores. Las fotografías y vídeos en los que estos aparezcan deben publicarse de forma privada, para que solo puedan ser vistos por las personas a las que nosotros invitamos.
  • Antes de publicar fotografías o vídeos de menores es necesario contar con su autorización por escrito y, en caso de que estos tengan menos de 14 años, dicha autorización deben otorgarla sus padres o representantes legales.
  • Nunca deben publicarse en Internet imágenes en las que aparezcan menores en entornos sexualmente explícitos o violentos. Recuerda que la pornografía infantil, o imágenes de abusos sexuales a menores, constituye un delito. Lo es su venta, su distribución y también su tenencia. Si encuentras este tipo de contenidos, debes denunciarlos inmediatamente. En España, la Asociación Protégeles es la representante de las líneas de denuncia europeas del INHOPE, auspiciado por la Comisión Europea. A través de su página principal (www.protegeles.com) es posible denunciar de forma anónima cualquier contenido ilegal en Internet.

Recursos: www.inhope.org (Asociación Internacional que aglutina las líneas de denuncia europeas, estadounidense, australiana, japonesa, etc)

Video: youtube.com/user/Protegeles?ob=5#p/a/3221FCE4BC3A7740/0/Moo9HX7lZAI

Los estudios nos dicen que actualmente los niños están cambiando sus patrones de conducta, modelos y referentes por la influencia y el uso de las nuevas tecnologías; otros estudios apuntan que una elevada exposición a contenidos violentos o a material sexualmente explícito puede generar comportamientos más agresivos, e incluso que los niños puedan llegar a asimilar los actos violentos o dañinos como algo normal y correcto.

Cuando tus hijos naveguen por Internet, pueden encontrarse con información o imágenes pornográficas (aunque no estén buscándo ese contenido explícitamente) que no son nada apropiados para niños.

  • Ante esto, es recomendable mantener una comunicación abierta con ellos: los padres deben convertirse en la fuente de información más fiable para que los hijos recurran a ellos; asimismo, los padres deben ser el soporte de aprendizaje y ayuda en relación al uso de Internet. Los padres están acostumbrados a educar a sus hijos en cómo deben comportarse en la escuela, de excursión, en casa de los abuelos, etc., pero no son conscientes de la vital importancia que tiene hoy día la educación adecuada en el uso Internet, una educación que les enseñe un uso responsable con la que los hijos aprendan a protegerse a sí mismos frente a las amenazas que se encuentran en la Red. El conocimiento de estos peligros ya es una manera en sí misma de encontrarse más protegidos.
  • Anima a tus hijos a compartir sus experiencias en Internet contigo, disfruta de Internet con ellos y genera la confianza necesaria para que sean ellos los que acudan a ti en caso de sentirse incómodos ante un contenido y/o invitación virtual (ya se trate de spam, de direcciones de correo electrónico desconocidas o de descargas involuntarias de archivos no adecuados de la Red).
  • La prolongación del mundo real al mundo virtual ha impuesto un nuevo reto en la educación de nuestros hijos y en las pautas a seguir ante la ilimitada información a la que pueden acceder los niños en la actualidad. Se han abierto nuevos canales de comunicación con un enorme número de temáticas que ahora deben abordar los padres en la comunicación con sus hijos y en su educación. Hablar de sexo con los hijos siempre ha sido una cuestión delicada y complicada en muchos casos, pero necesaria e inherente a su desarrollo. Hoy día, ante la irrupción de los medios tecnológicos en los hogares, se hace mucho más ineludible, dado que en la Red existen multitud de contenidos pornográficos y violentos a los que todo el mundo tiene un fácil acceso y que son altamente prejudiciales para el desarrollo de los niños.

Internet ofrece a los niños de todo el mundo nuevas formas de ampliar sus conocimientos, de jugar, de ver películas y de investigar ideas. Pero estas ventajas plantean nuevos desafíos. La buena noticia es que puedes adoptar medidas para proteger a tus hijos online y enseñarles a utilizar Internet de un modo que les mantenga protegidos. Aunque no existe ningún medio tecnológico que pueda reemplazar a los padres, existe software que los protege frente al contenido no apropiado o de personas malintencionadas.

El mejor filtro para Internet que puedes facilitar como padre es la EDUCACIÓN, que te permitirá adquirir un buen criterio sobre lo que pueden pero no deben ver en la Red. Habla con tus hijos sobre cómo deben utilizar los servicios y/o recursos de Internet, y enséñales a ignorar el spam y a tener un comportamiento cívico del mismo modo que en la vida real.

La amplia oferta de Internet, y en muchos casos la inevitable curiosidad de los niños, puede hacer que se vean expuestos a imágenes sexuales explícitas que en ocasiones no saben cómo interpretar y comprender, por lo que su reacción es muchas veces una mezcla de interés, vergüenza y culpa. Como consecuencia, suelen mantener en secreto estas prácticas, ya que no se atreven a hablar con un adulto de lo que han visto.

¿Qué podemos hacer? Podemos hacer frente a este tema dos formas diferentes pero no excluyentes entre sí. Por una parte, podemos filtrar este tipo de sitios utilizando la configuración de nuestro sistema operativo o las herramientas disponibles en los navegadores que usamos (consulta las instrucciones para ver la configuración de filtro).

Por otra parte, hay un aspecto que nunca debemos dejar de lado: cultivar la confianza en el diálogo con nuestros hijos. Una comunicación continua y sólida no sólo permite prevenir que nuestros hijos tengan acceso a este tipo de material, sino que además permite que los padres expliquen el sentido de esas imágenes y orienten a sus hijos sobre los valores que están en juego. Muchas veces las imágenes violentas o sexualmente explícitas pueden ser chocantes también para los adultos. Lo importante es que tanto los hijos como los padres o tutores puedan hablar sobre la dignidad de las personas que aparecen en esas imágenes.

El acceso en Internet a contenidos que pueden ser perjudiciales es una de las principales preocupaciones que genera el uso de Internet por parte de los menores. La posibilidad de acceso que ofrece la Red a todos los usuarios hace que sea muy complicado limitar el acceso a determinados contenidos por parte de los menores. Pero aun así, se puede y se debe tomar medidas efectivas para intentar reducir el acceso de los menores a material sexual explícito.

Según los datos del informe EU Kids Online para España, muchos menores, especialmente los más pequeños, acceden a estos contenidos a través de ventanas emergentes (pop-ups) que aparecen en el navegador de Internet. Es necesario comprobar la configuración del navegador para minimizar la aparición de este tipo de contenidos. Los filtros de contenidos son también una herramienta especialmente útil para limitar el acceso a este tipo de contenido entre los más pequeños.

El acceso a Internet desde móviles es cada vez más frecuente para los menores, pero colocar el ordenador en una zona común de la casa, donde se pueda supervisar qué hace el menor, sigue siendo una medida efectiva, especialmente cuando los menores dan sus primeros pasos en la Red.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que los menores, y especialmente los adolescentes, acceden a Internet cada vez más desde un número mayor de ubicaciones y, por tanto, la supervisión y el acompañamiento del menor en sus primeros pasos en Internet es fundamental para poder ayudarle a identificar los contenidos arriesgados por sí mismo en el futuro.

Reducir el riesgo de que tus hijos se encuentren con extraños online

Desde un primer momento, debemos acompañar a los menores en su navegación por Internet explicándoles los riesgos y buenas prácticas, para que puedan aprovechar todos los beneficios que les aporta.

Igual que se muestra interés en conocer a los amigos reales de los menores, debemos preocuparnos por saber quiénes son sus amigos virtuales.

Debe concienciarse a los menores de que no es necesario que acepten a todas las personas que les soliciten amistad y de que solamente deben aceptar a gente que conozcan y en la que confíen.

En caso de tener contacto con personas desconocidas deben actuar con desconfianza racional. Ten en cuenta que pueden tener acceso a mucha información e imágenes.

Muchas veces, tanto los adultos como los niños entran en contacto con personas en Internet a quienes nunca han conocido en otro contexto, o con las que apenas han tenido algún contacto. Es muy importante hablar con nuestros hijos de los riesgos asociados a esta práctica, resaltando los límites que deben establecer, así como la información que pueden compartir con estos contactos.

A medida que los hijos crecen, se hacen más independientes y reclaman más espacios donde poder relacionarse con otras personas sin la intermediación de sus padres. Esta búsqueda normal en la infancia y la adolescencia debe ser guiada, recalcando que los encuentros con desconocidos no deben producirse en lugares fuera del ámbito de personas conocidas que puedan prestar auxilio en caso de necesidad.

Los pedófilos pueden usar Internet para hacerse amigos de niños y adolescentes vulnerables, fingiendo ser otro niño o adulto de confianza, o jugando con el deseo de romance y aventura de los adolescentes, para después intentar convencerlos de conocerse en persona. Entender los riesgos a los que pueden enfrentarse tus hijos online es importante, por lo que se necesitan estrategias y herramientas activas que ayuden a protegerlos.

Es preciso ser prudentes e intentar establecer normas y expectativas razonables con tus hijos, no ser invasivo pero sí garantizar la seguridad y la privacidad de los niños y adolescentes mediante una comunicación directa y clara, además de definir unos límites de manera conjunta (padres e hijos). No se trata de ser restrictivos y/o autoritarios en el uso de Internet para que no se potencie la vulnerabilidad de los hijos, ya que así probablemente conseguirás el resultado inverso al que deseas y harás que tus hijos naveguen libremente desde otros dispositivos o en otros lugares.

  • Enséñales las directrices básicas de seguridad, tales como la protección de su privacidad.
  • Ayúdales a escoger su nick, apodo o alias para que no resulte muy informativo ni atractivo, sugerente o seductor como “sergi11”,  “dulcecita12” o “angelita15”.
  • Recuerda que la información personal no sólo se refiere a proteger el nombre, la edad, el número de teléfono o la dirección de tus hijos, sino también fotografías, sentimientos o estados de ánimo que en realidad resultan más atractivos para los pedófilos que buscan la vulnerabilidad –tristeza, soledad o enfado- y en muchos casos pueden usar la información para identificar a un niño en situación de fragilidad y aprovecharse de él.
  • Como padre, debes aconsejar y educar a tus hijos para que adopten una actitud crítica ante las relaciones que se establecen en las redes sociales y explicarles que estas no sirven para conocer gente nueva, sino para comunicarse y compartir información con amigos que ya conocen previamente.
  • Hay que enseñar a los niños que en Internet, cualquiera puede fingir ser otra persona.
  • No es recomendable instalar una cámara web a libre disposición del niño.
  • Deja claro a los menores que si sufren algún ataque, pueden recurrir a sus padres sin miedo. Además, debes enseñarles cómo actuar si son víctimas de un ataque: avisando al responsable de la página, foro, etc. y evitando entrar en revanchas para defenderse.

En relación al contacto con desconocidos, hay que dejar muy claro que, a no ser que conozcan en la vida real a la persona con la que mantienen contacto, en principio en Internet todo el mundo es un desconocido, por mucho tiempo que hayan hablado con él. No deben enviar ni aceptar archivos de desconocidos y jamás deben quedar con un “amigo” al que hayan conocido a través de Internet, y mucho menos a solas.

Los padres deben asegurarse de saber con quién comparten sus hijos información en Internet, ya sea mediante correo electrónico, mensajería instantánea, blogs o sitios de redes sociales como Facebook, Sonico, hi5 ó Myspace.

Un reciente estudio elaborado conjuntamente por UNICEF España y el Defensor del Pueblo reveló que un 42,2% de los adolescentes españoles tiene amigos virtuales a los que sólo conoce a través de Internet. El hecho de tener amigos a los que no se conoce personalmente puede llegar a suponer un importante riesgo para los adolescentes si no se toman las precauciones necesarias a la hora de proteger la identidad y los datos personales, si se produce de manera muy frecuente y si no se combina con una interacción regular y directa con iguales.

Es imprescindible hablar con nuestros hijos para hacerles conscientes de los riesgos inherentes al acceso a determinados servicios y a determinadas prácticas, como, por ejemplo, el establecimiento de contacto virtual o físico con desconocidos, la aportación de datos personales o la exhibición de imágenes privadas propias o ajenas.

También es importante instalar, siempre que sea posible, los equipos y aparatos en zonas comunes para evitar el consumo y el uso autónomo y en solitario de Internet, especialmente por parte de los niños de edades más tempranas.

El desarrollo de Internet supone un reto muy complejo para la protección de los menores. Con el desarrollo de otras tecnologías como la televisión o los videojuegos, los padres, tutores o educadores tenían que limitar el acceso de los menores a contenidos perjudiciales para ellos, pero en Internet también se han de limitar los contactos que pueden ser arriesgados para el menor.

Las redes sociales pueden ser instrumentos muy positivos para la relación entre los menores, pero también abren la puerta a este tipo de contactos arriesgados para el menor. Un aspecto clave para minimizar este riesgo es la correcta configuración de la privacidad en la red social de manera que únicamente los amigos conocidos del menor tengan acceso a su perfil.

Evitar que compartan demasiada información personal

Es muy importante acordar y razonar con el menor unas normas racionales y respetuosas hacia todos al hacer fotos y vídeos, compartir con otras personas sus imágenes y, por supuesto, la no distribución o redifusión de aquellas que sean de otros sin su autorización o que puedan perjudicar irreversiblemente la imagen de cualquiera. No solo explicar que se puede incurrir en DELITO, sino la importancia del RESPETO al resto (no hagas a los demás lo que no te gustaría sufrir).

Cuanto menor es el nuevo usuario, mayor supervisión, acompañamiento y concienciación necesitará del uso que hace de Internet y de las Redes Sociales, de para qué lo usa, con quién, qué información se intercambia… Un buen criterio para que el menor sepa si usa esa tecnología de forma adecuada o no es que si lo viera una prima o tía suya de 25-30 años, no le escandalizara o preocupara.

Los niños pueden compartir fotografías o información personal inocentemente sobre sí mismos o sobre sus familias en páginas de Internet al jugar online o rellenar formularios de registro. Esta información podría poner a los niños a merced de ladrones cibernéticos o pedófilos.

En Internet existen lugares seguros para los niños. Si no estás de acuerdo con la declaración de privacidad de un determinado sitio o no deseas proporcionar información personal de tu hijo, realiza una nueva búsqueda y encontrarás un sitio similar donde no se solicita información de ningún tipo.

  • Ayuda a tus hijos a crear su propia cuenta de correo electrónico en proveedores gratuitos donde no tengan que dar información personal.
  • Explícales a tus hijos la importancia de no facilitar nunca sus datos, su dirección, su número de teléfono ni ninguna otra información familiar o personal, como la escuela a la que van o dónde les gusta jugar.

Se debe enseñar a los niños y adolescentes a no compartir información considerada personal en Internet sobre sí mismos o sobre la familia sin permiso o autorización, y nunca con alguien a quien no conozcan o en quien no confíen en el mundo real. Habla con tus hijos sobre el phising, ya que les ayudará a entender una parte de los riesgos a los que se exponen tanto a sí mismos como a la familia en general.

Se debe ayudar a los niños y adolescentes a entender cómo mantener una experiencia positiva en el uso de Internet, aprovechándolo al máximo para encontrar la mejor información de consulta, amigos y diversión sin exponer su privacidad.

Es recomendable saber qué actividades realizan tus hijos en Internet. Además de saber qué tal les ha ido el día en el colegio, con sus amigos, etc., podemos preguntarles y hablar acerca de su día en Internet.

Generalmente, los adolescentes saben más que sus padres acerca de cómo funcionan los servicios de Internet, sobre todo los nuevos, como las redes sociales, los portales que permiten publicar breves mensajes sobre lo que están haciendo en cada momento, los fotologs o los videologs.

Han escuchado recomendaciones de seguridad, pero generalmente minimizan o no ven los riesgos. Competir por tener la mayor cantidad de firmas tras publicar una foto o tener la mayor lista de contactos en el servicio de mensajería instantánea son juegos que encierran riesgos.

Ante la dificultad de detener este tipo de conductas entre los adolescentes, es de vital importancia para su protección la comunicación entre padres e hijos, y enseñarles aspectos como que:

  • Las fotos en Internet son muy fáciles de copiar, modificar y luego volver a publicar. De esta forma, personas que deseen molestar pueden subir a Internet imágenes desvirtuadas que molesten o generen algún perjuicio. Lo ideal es compartir fotos sólo con amigos y familiares en sitios que permitan elegir quiénes pueden tener acceso a ellas.
  • Mentir para no dar datos personales cuando un desconocido pregunta a través de una sesión de chat (en foros, en salas de juegos online o mediante la mensajería instantánea) no es una buena idea. En Internet no es posible tener certeza respecto a quien está al otro lado –salvo que se utilice una cámara web, lo cual no se recomienda para comunicaciones con “conocidos virtuales” (que en realidad son desconocidos)- ya que podría suceder que el interlocutor también esté mintiendo y lo sepa hacer incluso mejor. Si alguien pide datos personales por Internet, lo mejor es abandonar la conversación con esa persona.
Tenemos derecho a la protección de nuestros datos personales, así como a la protección de nuestra propia imagen. Debemos hacer valer nuestros derechos no publicando información personal que después pueda ser difundida por otros sin nuestra autorización.

  • Recuerda que los menores de 14 años no pueden autorizar la difusión de su imagen o datos personales. Deben ser los padres o representantes legales los que otorguen tal autorización.
  • No debemos publicar datos o imágenes que puedan ponernos en una situación comprometida o peligrosa.
  • Debemos respetar también los derechos de los demás, es decir, debemos contar con la autorización de cualquier persona sobre la que pensemos publicar una imagen o información de carácter personal.
  • Es recomendable utilizar perfiles privados en las redes sociales. Los perfiles de los menores de 18 años siempre deben ser privados.
  • Ante cualquier situación en la que veas su imagen o sus datos personales expuestos sin autorización, puedes dirigirte a la organización PROTEGELES (en el caso de los menores) y/o a la Agencia Española de Protección de Datos.

Video: youtube.com/user/Protegeles?ob=5

La información personal es otro aspecto básico para asegurar la protección del menor. Si por un descuido o una mala configuración del perfil del menor en la red social, el menor establece un contacto que puede resultar arriesgado, la ausencia de datos personales como dirección, teléfono o fotografías que puedan ubicar al menor es muy importante para minimizar un posible contacto de riesgo.

Los cambios en nuestra sociedad y en las formas de comunicación nos llevan a revisar constantemente los límites que establecemos al conocer a otras personas. Internet posibilita la comunicación, las relaciones y la convivencia. Sin embargo, la comunicación online lleva muchas veces a nuestros hijos a no fijar con claridad esos límites y a proporcionar demasiada información, exponiendo su intimidad y dando pie a que algunas personas con malas intenciones se aprovechen o abusen de ellos.

Ya es habitual que muchas personas recomienden no compartir información personal por Internet con personas extrañas, pero no se suele hacer hincapié en limitar también este tipo de intercambios en las relaciones con personas conocidas. En muchos casos, es imposible limitar la información que subimos a Internet y hay que transmitir a los hijos que igual que es importante cuidar la propia privacidad, también lo es cuidar la privacidad de los demás.

Combatir el ciberacoso

El menor debe conocer no sólo los riesgos que puede encontrarse –y debe evitar- al utilizar Internet, sino también asumir que debe ser responsable y respetuoso al relacionarse con el resto. Cualquier ataque, humillación, chantaje o broma muy pesada –EL CIBERACOSO- a otra persona es intolerable y puede llegar a ser delito.

En caso de que el menor se encuentre con alguien que no es respetuoso, lo humilla, chatajea, ataca,… tiene varias opciones: ignorarle, bloquearle, pedir ayuda a un adulto o, en caso grave, denunciarle.

Es muy recomendable que hables con tus hijos acerca del uso de Internet, y en este sentido puedes transmitirles los siguientes consejos:

  • Que no contesten a mensajes que traten de acosarles o hacerles sentir mal.
  • Que guarden aquellos mensajes con los que se pudieran sentir acosados, pues conforman una prueba muy importante, en especial a la hora de pedir ayuda o denunciar la situación.
  • Que bloqueen al remitente. No tienen por qué aguantar que nadie les hostigue.
  • Que cuenten lo que les sucede a sus padres, tutores, profesores u otras personas en quien confíen.
  • Que pueden acudir a la Línea de Ayuda del Centro de Seguridad y Protección del Menor en Internet: www.internetsinacoso.com. Un equipo de abogados y psicólogos les ayudarán y orientarán en cada situación.
  • Que pueden tomar el control de la situación no soportando contenidos ofensivos y comunicando los hechos al propietario de la página web. Los incidentes constitutivos de delito pueden ser denunciados ante la Policía o la Guardia Civil, o a través de la línea de denuncia anónima www.protegeles.com

Video: youtube.com/user/Protegeles?ob=5#p/a/3221FCE4BC3A7740/2/pnj_4XXqtbw

Actualmente se llama ciberacoso a aquellas situaciones en que una persona es acosada y maltratada por algún medio online, siendo visible y evidente que existe asimetría en cuanto al poder y las posibilidades de defenderse ante estos ataques, los cuales comúnmente consisten en exponer a una persona al ridículo ante otros conocidos, generando sentimientos de vergüenza. Estos sentimientos de vergüenza muchas veces hacen que nuestros hijos no quieran hablar sobre lo que está sucediendo y que oculten a los adultos aquello que les sucede. En otras ocasiones, investigaciones sobre la forma en que los niños experimentan estas situaciones han revelado que con mucha frecuencia el temor a contar lo que sucede es motivado por la creencia de que serán alejados del uso de las tecnologías. En otras palabras, nuestros hijos están tan ligados al uso de las tecnologías que prefieren no perderlas antes de denunciar lo que les sucede.

¿Cómo saber entonces si nuestros hijos están siendo objeto de estos ataques? Un efecto muy común es que se muestran irritables y retraídos de repente. En algunos casos se puede observar un aumento en el uso del ordenador y otros medios. En muchas ocasiones, estas situaciones están relacionadas con conflictos con otros compañeros en la escuela, por lo tanto puede aparecer también un rechazo a asistir a la escuela. A veces, estos rechazos se traducen en cambios bruscos en el comportamiento o presencia recurrente de enfermedades médicas leves, como dolores de estómago, jaquecas o gripes, las cuales no deben ser subestimadas y, si se presentan de manera crónica, pueden indicar que algo está sucediendo.

Como en otros casos, el mejor medio para poder enterarnos con rapidez de lo que sucede es mantener un diálogo continuo y abierto con nuestros hijos. Mantener una comunicación cercana y directa evita que la vergüenza y la culpa les impida buscar apoyo.

¿Qué hacer si son objeto de ciberacoso? Primero, detener la comunicación con los agresores, lo que depende del medio por el cual se produzcan las agresiones y amenazas. En el caso de las redes sociales, la mayor parte de ellas, al menos las de uso más frecuente, tienen dispositivos para denunciar el mal comportamiento y bloquear la comunicación con estos usuarios. Segundo, recopilar toda la información sobre cada situación y buscar apoyo en otras personas que pueden mediar en el proceso. Tercero, dado que es muy común que esto suceda de forma anexa a otras situaciones de maltrato por parte de otros compañeros en la escuela, los profesores y otras autoridades educativas deben están informados sobre lo que está ocurriendo y conocer las pruebas para que se tomen cartas en el asunto. Cuarto, dependiendo del país donde ocurran los hechos, es posible recurrir a las autoridades que regulan el funcionamiento de los medios de comunicación para tomar acciones que pueden llegar incluso a la justicia. Quinto, es muy importante considerar que en todo este proceso nuestros hijos pueden necesitar del apoyo de un consejero o psicólogo que nos permita evaluar la profundidad del daño que se les ha hecho y repararlo.

El menor no solo puede ser víctima de acoso o riesgos a través de Internet, sino que también puede ser perpetrador, es decir, puede utilizar las nuevas tecnologías para acosar a otros menores. La educación en el respeto hacia los demás es la herramienta fundamental para eliminar cualquier tipo de acoso entre menores. Sin embargo, el uso de las nuevas tecnologías puede agravar las consecuencias del acoso por el propio desconocimiento por parte del menor de las consecuencias que pueden tener estas conductas en Internet. Es necesario transmitir a los menores las siguientes ideas sobre el uso inadecuado de estas tecnologías:

Los mensajes que se transmiten a través de Internet son difíciles de eliminar; la burla o el insulto no desaparecen con el envío del mensaje, sino que quedan siempre ahí.

Los mensajes a través de Internet llegan a multitud de usuarios y pueden multiplicar el efecto negativo sobre el menor que recibe la burla.

La multiplicación del mensaje hace que el menor se sienta víctima permanentemente, sin poder escapar de los mensajes que le llegan a través de Internet o del móvil.

¿Qué es el ciberacoso? Cuando una persona atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otra a través de Internet, teléfonos móviles, consolas de videojuegos u otras tecnologías telemáticas como el correo electrónico, las redes sociales, los blogs, la mensajería instantánea, los mensajes de texto, los teléfonos móviles y las páginas web, hablamos de ciberacoso.

Es uno de los fenómenos de más actualidad, y la publicación de noticias sobre este tipo de situaciones de acoso se está convirtiendo en una realidad preocupantemente frecuente.

El anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberacoso en un grave problema. En realidad, el acoso siempre ha existido, lo preocupante es que con Internet y con las comunicaciones electrónicas, este acoso se puede hacer de manera más sistemática y casi anónima, provocando un sufrimiento mayor por el impacto público/mediático que puede llegar a tener.

Los niños deben disponer de referencias claras para poner en conocimiento de sus padres, tutores o profesores cualquier situación que entiendan lesiva para su intimidad, dignidad, honor o imagen.

El primer paso para poder prevenir este tipo de acosos es una educación familiar a los niños en la ciudadanía digital responsable, y reflexión y concienciación sobre lo que significa tanto nuestra intimidad como la de los demás.

Es una labor de los padres favorecer el desarrollo de actitudes de respeto, empatía y comportamiento prosocial.

Por ello, debes ayudar a tus hijos a detectar, analizar, valorar y tomar decisiones. Ayudarles a crecer con autonomía y enseñarles que no deben responder a este tipo de mensajes ni pagar con la misma moneda o con agresiones similares, sino seguir un protocolo de actuación: denuncia-bloqueo, y denuncia ante los cuerpos de seguridad en el caso de que se mantengan los hostigamientos a través del mismo medio o de cualquier otro.

Si tu hijo es víctima de acoso escolar, lo primero que tienes que hacer es escucharle. Debes tomar en serio sus denuncias, ya que las consecuencias pueden llegar a ser muy graves si la situación no se resuelve pronto. Lo siguiente es actuar: el ciberacoso es un delito y está tipificado como tal, por lo que no sólo debes actuar en el caso de que tu hijo sea la víctima, sino también si conoces un caso cercano.

En todas la redes sociales (entorno donde más frecuentemente se comete el ciberacoso) y sitios web existen herramientas que facilitan un primer medio de denuncia, y es muy importante informar en primer lugar al servicio o página donde se está produciendo el abuso. Luego se debe proceder al bloqueo del acosador en Red. Por último, no se debe borrar los mensajes intimidatorios.

El perfil del abusador suele corresponder a chicos que son víctimas de algún tipo de problema (desestructuración o desatención familiar por lo general) por lo que para entender sus conductas agresivas y resolver el problema de raíz, es preciso analizar y atender sus necesidades.

Todo lo que se sube a la Red deja huella/rastros digitales, por lo que es preciso reiterar una vez más, en los términos de privacidad, que tus hijos apliquen lo anteriormente señalado al navegar y cargar o descargar contenido de Internet.

Se debe actuar con rapidez. Existen métodos de denuncia anónimos (ante el acosador) en los sitios web que pueden utilizar los niños para detener las agresiones, intimidaciones y/o campañas cibernéticas.

Todos los agentes sociales del entorno de los niños deben estar al corriente de los mecanismos de actuación en los casos de ciberacoso para poder detener este fenómeno por completo.

Fomente la responsabilidad propia de los niños. Ellos mismos, de forma progresiva, deberían ir asumiendo su responsabilidad en temas de seguridad en la Red. Los padres les deben ofrecer siempre información, apoyo y acompañamiento.

Exposición a lenguaje vulgar

Si en el pasado se accedía a las influencias culturales a través de los grupos de amistades y en menor medida mediante la televisión, ahora las fuentes se multiplican a través de la Red, en la que se abren nuevas e infinitas vías que incrementan las posibilidades de contactar con personas y contenidos.

La libertad de expresión, la subida de distintas informaciones a nivel mundial y el anonimato que proporciona Internet han generado espacios donde se comparten contenidos inadecuados de todo tipo.

Es muy conveniente establecer unas normas de uso, y orientar a tu hijo sobre qué páginas debe visitar, dónde puede conectarse y qué hacer si se encuentra con sitios inadecuados. La prevención es la mejor manera de proteger a tus hijos y de hacer que su navegación sea segura y beneficiosa.

No es bueno que un niño antes de ciertas edades navegue solo y/o tenga un ordenador a su disposición o que se le permita navegar durante muchas horas sin la supervisión de un adulto; le recomendamos que conozca el historial de navegación de tus hijos.

El conocimiento objetivo y realista de los riesgos que pueden sobrevenir al utilizar las TIC es imprescindible para poder reconocerlos y combatirlos. La educación de los padres a los hijos en el civismo cibernético desempeña un papel fundamental en la no difusión y/o proliferación de determinados lenguajes y/o conductas negativas a través de Internet.

Es aconsejable que el ordenador esté situado en una zona de uso común.

El teléfono móvil también es una vía de acceso a Internet, por lo que los padres deben estar pendientes del uso que hacen los menores.

Como padre, tienes la opción de instalar software de seguimiento que te ayude en esta labor; asimismo, hay filtros parentales que te comunican en tiempo real las visitas que hacen tus hijos a páginas con contenidos no apropiados y que te pueden ayudar a estar más tranquilo, al saber que los sitios que visitan tus hijos son seguros o detectar este riesgo con un tiempo de reacción que permita corregir aprendizajes incorrectos.

Para hacer más difícil que tus hijos vean lo que no quieres que vean, puedes ir al sitio web de Protección infantil y cambiar la configuración, comenzando por el nivel de filtrado web. Para los niños más pequeños, te sugerimos que configures el nivel de filtrado web como estricto para que los más pequeños puedan ver solamente los sitios web que son aptos para menores.

A continuación, te ofrecemos otros consejos que deberías darles a tus hijos para hacer frente a este tipo de situaciones:

  • Que rechacen publicar o compartir mensajes vulgares o que puedan hacer sentirse mal a otras personas.
  • Que rechacen especialmente los mensajes directos, chats o foros en los que el lenguaje es sexualmente explícito. Muchas formas de acoso sexual comienzan de esta manera.
  • Que no contesten a las preguntas sobre cuestiones personales formuladas por personas que realmente no conocen.
  • Que nunca enciendan una webcam ante desconocidos.
Es posible que los menores se familiaricen en Internet con expresiones vulgares, ofensivas e inapropiadas para el trato respetuoso con otras personas. Puede ocurrir que nuestros hijos repitan estas palabras y las usen como una forma de sentir que son mayores y que producen efectos en la vida de otras personas. Como es habitual, un aspecto fundamental es hablar acerca de la importancia de mantener un lenguaje respetuoso con los demás, puesto que al insultarlos, estamos pasando por alto que todas las personas tienen derecho a ser respetadas.

Debemos entender que, en general, los chicos disfrutan con el aprendizaje y con el uso de nuevas expresiones que pueden parecer divertidas, pero que al utilizarlas pueden resultar ofensivas y menoscabar la dignidad de otras personas.

Podemos utilizar filtros para impedir que nuestros hijos tengan acceso a estos espacios virtuales; sin embargo, el mejor filtro parental es siempre la comunicación y la confianza.

Sitios que promueven conductas no saludables como los transtornos de la alimentación y el uso de drogas.

En Internet es posible encontrar una enorme cantidad de información, ya que millones de personas comunican sus intereses, sus preferencias, y también sus problemas. Es importante promover el pensamiento crítico y dejar claro que no hay que creerse todo lo que aparece en la Red. En los últimos años hemos conocido historias de personas interesadas en promover deliberadamente los malos hábitos de salud asociados a desórdenes de la alimentación y al consumo de sustancias. ¿Cómo saber si frecuentan estos sitios? Muchas veces se recomienda revisar los historiales de navegación; sin embargo, desde hace ya tiempo hay disponibles herramientas de navegación que no dejan rastro alguno, de las cuales nuestros hijos están al tanto. Como siempre, debemos estar atentos a sus cambios de humor y salud, manteniendo una comunicación estable y continua. Es muy infrecuente que preadolescentes y adolescentes manifiesten estas conductas como efecto de su exposición exclusiva a los medios de comunicación y las tecnologías de intermediación. Lo común es que estos trastornos tengan raíces más profundas, y que la búsqueda y el interés en este tipo de material se deba a problemas que acarrean durante mucho tiempo, ante los cuales debemos estar en guardia.

La dificultad es que, en estos casos, las personas que pasan por estos problemas suelen mantenerlos ocultos, manteniendo una extraña combinación de fascinación y vergüenza al ser confrontados. Es muy importante plantear explícitamente el tema, no esperar a que nuestros hijos se acerquen a nosotros cuando ya tienen problemas. Si detectas alguna señal de que tu hijo tiene interés en este tipo de contenidos, es muy recomendable buscar el consejo y la ayuda de un especialista.

Existen muchos sitios web y foros donde se difunden ideologías radicales, patrones de conducta negativos y/o agresivos, o apologías de determinadas enfermedades de trastornos alimenticios. En resumen, la información ilimitada que se maneja desde las redes también puede potenciar de una manera rápida y eficaz la exposición a lenguajes negativos que pueden llegar a ser muy lesivos para la sociedad en general

Puede decirse que la Red es un medio de integración y socialización entre la juventud en el sentido más amplio, en la medida que supone un aprendizaje sobre los papeles y las formas de comportarse, la participación en roles sexuales y valores, los problemas y el tiempo de ocio, posibilitando lazos de acercamiento a los iguales, temas de conversación y sentimientos de pertenencia al grupo de edad, de sexo, de ideología, de intereses, etc.

En el contexto actual, donde la Red forma parte indispensable de la vida de niños y adultos, no es buena idea restringir el uso de esta sin más, como reacción ante la incidencia de alguna de las amenazas. Es más importante educar en la responsabilidad.

La vulnerabilidad de los niños y adolescentes aumenta con la soledad, por lo que es conveniente, en este sentido, ser conscientes del historial de visitas de los menores y mantener una comunicación abierta con los niños sobre los temas disponibles en Internet con el objetivo de orientarlos en una navegación responsable.

También se debe marcar determinados límites y prevenir a los niños y adolescentes sobre los sitios inapropiados.

Es un hecho que con los más pequeños, los controles parentales pueden funcionar más eficazmente, mientras que con los adolescentes estos no serían una barrera determinante, dado que no les costaría nada acceder a los sitios desde otros ordenadores. Por este motivo, cobran una importancia vital las conversaciones transcendentales sobre lo que está bien y lo que está mal, así como el hecho de transmitirles unos valores éticos tanto para su vida real como para la digital.

Software malicioso

Al menor debemos alertarle sobre los riesgos de fraude o condiciones que se asumen –de forma consciente o no- al facilitar sus datos a personas o compañías, contratar servicios y comprar online, así como enseñarle las pautas de seguridad fundamentales en el comercio electrónico, ya sea con empresas o entre particulares. También debemos alertarle del malware (virus, troyanos) y spam que se encontrará en la navegación y de las técnicas de ingeniería social existentes (como el phishing) para engañar al internauta.

Explora y descarga contenido de una forma segura. La mejor defensa contra el software espía y otras aplicaciones no deseadas es no descargar software desde sitios que no son de confianza, por más populares y accesibles que sean.

Los padres deben enseñar a sus hijos a no descargar nada de Internet a menos que sea de una fuente de confianza, y a que nunca hagan clic en los enlaces que llegan de forma anónima a través del correo electrónico.

Además de utilizar un firewall y mantener actualizado el sistema operativo y el software antivirus y antiespía, es conveniente seguir unos pasos determinados para proteger su ordenador y la navegación de la familia dándoles a tus hijos los siguientes consejos:

  • Debes ser cauteloso con los elementos adjuntos o enlaces en correos electrónicos o mensajes instantáneos. Si conoces al remitente, pero el mensaje le parece sospechoso, revisa todo detenidamente antes de proceder. Trata de verificar por otros medios si esa persona envió o no el mensaje, y de no ser así, borra el correo electrónico o cierra la ventana del mensaje instantáneo.
  • Una forma de tener una primera idea acerca de la validez de un enlace es probar lo siguiente: acerca la flecha o puntero del ratón al enlace en cuestión y, sin hacer clic, fíjate en el mensaje contextual o en la barra inferior del programa que estés usando, para averiguar la dirección a la que te llevaría ese enlace. Ahí puedes ver si parece ser fiable o no (este método es sólo orientativo, pero ayuda a prevenir).
  • Piénsatelo dos veces antes de hacer clic en ventanas emergentes o anuncios.
  • Nunca pulses “Aceptar”, “Ok” o “Acepto” para librarte de un anuncio emergente, de una ventana con una advertencia inesperada o incluso de una oferta para eliminar programas espía. En lugar de ello, cierra la ventana haciendo clic en la X en la esquina superior derecha de esa ventana o pulsando las teclas ALT y F4 simultáneamente en el teclado.
  • Descarga software solamente de sitios de Internet que sean de tu confianza. Los programas para compartir archivos y sitios que ofrecen música, películas, juegos y otra información “gratis” suelen incluir software no deseado en sus descargas.
  • Actualiza el software del sistema: una forma de protegerte contra el software espía y otras aplicaciones no deseadas es asegurarte de que todo el software que posees está actualizado.
  • Ajusta la configuración de seguridad del navegador web: puedes determinar qué información estás dispuesto a compartir o qué les permitirá hacer a los sitios web (instalar una cookie, ejecutar automáticamente un control ActiveX, etc.).
  • Utiliza un firewall: aunque la mayor parte del software espía y de las aplicaciones no deseadas vienen en paquete con otros programas o tienen su origen en sitios web sin escrúpulos, un pequeño porcentaje del software espía puede llegar a tu ordenador de manos de piratas informáticos. La instalación de un firewall o el uso del firewall integrado en tu sistema operativo constituye una defensa eficaz contra estos ataques.
Hasta los usuarios de Internet más avezados pueden caer en la trampa de personas que arrojan programas maliciosos a la Red, tales como virus y troyanos. Muchos de estos no sólo dañan nuestro ordenador sino que además roban nuestros datos personales y pueden incluso ser herramientas para perpetrar estafas.

Debemos enseñar a nuestros hijos que sólo debemos descargar información desde sitios legales y fiables, puesto que las fuentes desconocidas son el medio por el cual los timadores tienen acceso a nuestros datos.

Es importante enseñarles a hacer un uso responsable de su correo electrónico y a mantener la privacidad de sus datos al navegar por Internet. Para esto debemos insistir en que no se debe contestar a correos de personas desconocidas o sospechosas, y en que no es recomendable proporcionar datos en sitios poco fiables.

 

Información de GOOGLE Inc.

Para controlar las amenazas a nuestra seguridad y a la de nuestro ordenador, debemos utilizar antivirus y programas actualizados de detección de software espía.

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