Bauhaus en el Cine Ópera

Bauhaus en el Cine Ópera > (12 octubre de 1998)

:: Primero fué un rumor, aquella banda que yo ingenuamente visualizaba como una bola de viejitos de bastón se reunirían para hacer un par de conciertos. La noticia no trascendió mucho en mis sentidos ya que por aquellos lejanos alláses, gracias a una tardía herencia de Díaz Ordaz, las grandes bandas y los grandes acontecimientos del Rock estaban negados a este pueblo de dios: México.

Despúes fué un hecho y se anunciaron recitales de BAUHAUS en Alemania -ah vaya, lo hicieron …se juntaron …y todos los integrantes! Después vendría Inglaterra -¡wow! …De pronto ya era América, Nueva York, L.A. ¿Alguien después de los Beatles aterrizó ante tal expectación? y comenzó ya la cosquilla al anunciarse probables presentaciones en -…¿México? ¡No tenemos tanta suerte!

Cuando se pusieron a la venta los boletos, duraron un suspiro. Por una experiencia más o menos cercana en los conciertos de David Bowie y Pink Floyd, me había hecho de algunas esperanzas -más que de estrategias- de conseguir boletos imposibles. Uno de estos “trucos” constaba en esperar a que mis amigos me llamaran para comunicarme que tenían un boleto para mí, que me dijeran “…que se habían levantado muy temprano y fueron a comprarlos”. Ese truco no llegó, ni los otros. Ok, me queda uno más bajo la manga: apersonarme el día y hora, a esperar a que llegase un “plantado-por-amigos-con-mucho trabajo-como-para-asistir”; Ó preguntar en taquilla, suena imposible, pero, como lo dije antes, me ha funcionado.

Añejas, en lo alto, dos cariátides me recibieron dominantes en cuanto abandoné la banqueta rebosante de tianguis que circunda el metro San Cosme. Hice mi acto, Pregunté entre la banda, Por zonzo no le compré a un vendedor (no revendedor) porque me lo dejaba un poco más caro, quise esperar a que le bajara, el chico que estaba junto a nosotros no perdió el tiempo y se esfumó con mi pase legal a lo que sería la leyenda del concierto de Bauhaus en México.

En el cine Ópera Pregunté en taquilla …NADA, No quedaba un solo boleto, como un tesoro legendario que se hiciera aire. ¡Puta! …¿y ‘ora? Ese ente abstracto al que se suele llamar “La banda” me rodeaba. Unos -los más-, emocionados entraron al majestuoso recinto maltratado con la pátina de su historia. Otros buscaban como yo, el boleto inexistente. Un Punk que había escuchado mi conversación con el darkie del boleto y que notó mi angustia, se dirigió a mí y me confesó su plan: No preocupado por tener el dinero, Él sólo entraría vía portazo, su única opción.

Pensé que era descabellado, pero me quedé ” a ver qué pasa” en realidad quería explorar la posibilidad de encontrar el chingado boleto después …providencialmente. Los punketos y Darkies-Punketos comenzaron a chelear …y a “monear” afuera -combustible peligroso-. Comenzó a hacerse denso un ambiente de desesperanza. Hubo varios conatos de portazo, Los guardias, (¿Lobos?) con menor que mayor fortuna, lograron un par de veces repeler los ataques, Bajaron la cortina metálica para asegurarse que fuera dificil sortear la barricada, Me coloqué frente a la puerta con el solo morbo del que mira un accidente vial. Una chica junto a mí, angustiada, intentaba convencer a su novio que se fueran -“Mira, ya mandaron patrullas”, Yo no las había notado, Miré hacia el extremo de la calle contrario a Ribera de San Cosme y noté a unas 4 o 5 patrullas con las torretas encendidas, ¿Te cai? ¿Aquihoras llegaron? del otro lado …lo mismo: “Rodeados” -“Ya vamonos güey vastar cabrón” Pensé en irme, pero noté una cosa curiosa, No se acercaban. Los policías se limitaron a observarnos desde su unidá, algunos con el pie en el estribo, detrás de la puerta. Tuve la mentada iluminación providencial: Me volví hacia la pareja y levantando la voz, para que me escucharan todos alrededor, les dije -“No hay pedo, si hubieran querido ya nos hubieran agarrado, SOMOS MUCHOS”, Me dí cuenta mientras lo decía, cuando giré la vista a una numerosa bandota con CHINGO de ganas de concierto.

Comenzaron a escucharse los vítores de la banda de adentro ¡méndigos afortunados! inmediatamente previas a la salida de los Británicos, seguida de los primeros acordes de la banda Post-Punk con la consecuente subida al volumen en los de gritos del respetable frente a ellos, Punketos medio pedos y medio “monos” comenzaron a patear la reja con máyor intensidad -El infierno se salió de sus profundidades- Los Guardias sujetaban con las manos la reja que intentaban subir unos diez valientes, el resto no sabíamos a bien que hacer, de pronto como un improvisado ejército. La banda se organizó espontáneamente: Los más loquitos se habían metido a la tienda de enfrente y sacaron cajas de refrescos con botellas/municiones de vidrio. La retaguardia con sus morteros atacó la reja, otros acercaban envases a los de adelante. Obuses de toronja, piña, el clásico de tamarindo: “Jarritos: ¡Qué buenos son!” Los de Vanguardia los usaron contra las manitas cada vez mas rojas de los encargados de la seguridad. Con la cara del sufrimiento que da la inminente derrota, aquel que debió ser el líder del grupo de seguridad dió una señal. Soltaron la reja y corrieron despavoridos al interior del Ópera, esperaba yo que cerraran las puertas de los pasillos, no fué así, la turba ya estaba a pasos de los guardianes, abriéndose paso sobre los vidrios ensangrentados de la batalla. El remolino me atrapó y succionó al interior inexorablemente, un sonriente compañero me mostró un ¡trompo de pastor! orgulloso trofeo de la vandalización que quedaba afuera, atrás.

Los Marabuntas llegamos frente al escenario escurriéndonos por los pasillos laterales, que rápidamente quedaron retacados de outlaws; En el aire, Peter Murphy sin inmutarse, determinado a convencernos que Bela Lugosi había fallecido, pero no. En el aire también, lluvia de algo que nunca sabré si correspondían a filtraciones del vetusto y tremoroso edificio o, como en otros toquines con sobrecupo: al sudor condensado en el techo y precipitándose de regreso a nosotros.

Empujones, apnea, sudor, deshidratación, apachurramiento, la improbable música. Un concierto de Bauhaus en México …En el Cine Ópera.

Jonás González

Publicado originalmente en Marzo del 2011 en:
http://proyecto-oxido.wikispaces.com/LO_Abandonos_CineOpera

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